miércoles, 25 de mayo de 2016
Gonzalo Nuñez menciona a Alonso Pahuacho en Exitosa Deportes
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miércoles, 18 de mayo de 2016
lunes, 25 de abril de 2016
Entrevista a Balo Sánchez León: responde sobre el fútbol peruano y educación física
¿Cuál es su opinión acerca de la práctica deportiva en la edad escolar?
La educación física, deportiva, está estrechamente vinculada a la educación de las ideas y la argumentación. La clásica expresión griega “mente sana en cuerpo sano” aún mantiene su vigencia. El colegio es el soporte de todo lo que vendrá después. Lo que no se aprende temprano no se aprenderá tarde. La infancia es el momento ideal para recibir las actitudes y los conocimientos fundamentales. Una educación sin deporte siempre será una educación incierta y mutilada.
¿Durante su edad escolar, usted practicó deportes con regularidad?
Yo tuve una educación británica donde el deporte era parte inherente de la educación. En mi colegio había que estar muy enfermo o muy mal, de veras, para no hacer deporte. Todos debían participar en las carreras de fondo, por ejemplo, en la maratón. Se exigía un certificado médico, casi revisado por el notario, para no participar. Los resultados pueden ser los siguientes: tenacidad, respeto al rival y al resultado, honestidad, solidaridad.
¿Cuáles son los beneficios que usted considera le han dado los deportes en su vida?
Los que acabo de señalar, aparte de la salud. Mi vida ha tenido intensos momentos de bohemia literaria, pero no estaría como estoy si no hubiese practicado diversos deportes. El deporte descarga las malas vibras. Da tranquilidad emocional. Permite ver el mundo cotidiano de una manera más amable. Si caes, debes levantarte. Si te golpean, debes encontrar la salida. Eso te lo da el deporte. Además, evita que te engañes a ti mismo. Un deportista sabe muy bien lo que es y lo que puede hacer. Conoce las reglas del entrenamiento. Del esfuerzo. Nada es gratis. Ni nada cae del cielo. Ni los éxitos llegan solos.
¿Considera que hay una edad óptima para practicar deportes?
En la plenitud de la vida, que corresponde a la juventud tardía y a la adultez. Entre los 30 y los 60 años. Claro, la juventud es energía pura y en esa edad el deporte tiene mucho de vértigo y de obsesión. Después el deporte acompaña, ya no tanto a la educación, sino a la vida.
¿Qué deporte les recomendaría a los padres de familia que practiquen sus hijos? ¿Por qué?
Muchas veces los hijos practican el deporte de los padres, hay algo cultural y genético, quizá. Yo aconsejaría los deportes más baratos y de fácil acceso: el atletismo, la natación, y los deportes colectivos, sociales, como el fútbol y el vóley. Los deportes se dividen en dos tipos: los personales, de marca, de récord, y los de juego. Uno aprende cosas distintas según su deporte. La convivencia del fútbol no se corresponde directamente con la práctica solitaria de un atleta. Debemos separar la idea de deporte con la necesidad de tener una profesión en el fútbol o el basket rentado. No estoy en contra del deporte profesional, pero antes debe haber un amor profundo por el deporte. En algunos casos, después se puede vivir de él.
¿Cómo motivaría a los niños y adolescentes para que practiquen deporte con regularidad?
Sacarlos de la sala de la televisión, de comer maní y acompañarse de las chelas. Esa actitud es la del anti deportista: en lugar de practicarlo, se dedica a verlo en una reunión social. Es increíble que la publicidad promueva esa actitud con spots que se dirigen al hincha antes que al deportista. Pero en el Perú, lamentablemente, las familias no se entretienen haciendo deporte. O saliendo al campo. O a caminar. Quien hace deporte regularmente es visto como un joven que se pierde la chispa de la vida: la noche, el trago, la droga. El deporte es como la poesía: una actividad gratuita y, sin embargo, muy rentable.
Imagine que usted es convocado por el ministro de educación para asesorar la implementación de políticas en favor del desarrollo del deporte en las escuelas públicas, ¿qué es lo primero que recomendaría?
Expresarle la idea de que el deporte puede y debe ser practicado por todos según los diversos niveles de exigencia: hay deportistas locales, regionales, nacionales e internacionales. Que hay deportistas de barrio, del colegio, de su zona, y olímpicos, de nivel A. Hay sitio, ahora sí, para todos. Pero sin engañarse: todos saben, de primera mano, cuál es su lugar, su exigencia, su calidad y su responsabilidad. Con solo verlos caminar uno se da cuenta que los jóvenes en el Perú, los escolares, no practican deporte. En Cuba, ajustados económicamente, los escolares caminan erguidos, levantando los pies.
¿Por qué cree que se le da tanta importancia al fútbol, deporte que desde hace varias décadas no le ha dado tantos triunfos al país como otros?
El fútbol es un fenómeno de masas, un espectáculo global, un deporte juego que permite que revele la identidad de cada uno de los pueblos. Los partidos lo siguen los peruanos, los polacos, los suecos, que no van necesariamente a los mundiales. Lo lamentable es que la pichanga de barrio no es deporte. Entre nosotros, en los colegios, en los barrios populares, se juega a la pichanga, no al fútbol. El fútbol es demasiado exigente para jugarlo bien y como se debe. El hecho de que vayamos o no a un mundial resulta irrelevante para la afición. Nos contentamos con el torneo local. Ese es nuestro nivel y los dirigentes del club Sporting Cristal han tenido la valentía de decirlo abiertamente. No podemos con los clubes ecuatorianos o colombianos.
¿Qué haría para equilibrar esta situación? ¿Qué acciones podría implementar el estado para que otros deportes tengan tanto interés como el fútbol?
Nada; promover desde el IPD los otros deportes, los menos costosos, como el atletismo y el box, los más queridos, como el vóley y el fútbol, los que responden a nuestros atributos físicos como la maratón y coordinar con instituciones o clubes especializados, los deportes náuticos, incluyendo la natación. Cada quien hará el deporte que le acomode. Nadie debe hacer deporte como un sacrificio. Es un placer, una entrega, un divertimento, un juego, una competencia. A los deportistas les recomiendo leer la inagotable poesía china. Da perspectiva a la brevedad de sus marcas.
Coincidimos en que son innumerables los beneficios que el deporte le puede brindar a un escolar. Estimados lectores, si tienen hijos aún en el colegio, anímense a practicar deportes con ellos. Como bien dice Abelardo: “El deporte es como la poesía: una actividad gratuita y, sin embargo, muy rentable”.
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viernes, 19 de febrero de 2016
domingo, 14 de febrero de 2016
Memorias de un aliancista (III): Alianza Lima celebra 115 años de grandeza
Soy hincha de Alianza desde 1998. A la tierna de edad de nueve años pude discernir entre los placeres efímeros que otorgaban los títulos del eterno rival crema (tricampeón 98-99-00) y el preferible sabor dulzón de la sed a revancha que te dejan las derrotas. Una pulsión de muerte me llamaba insistentemente a identificarme con el malherido, con el compadre en desgracia ante las constantes burlas de mis primos en una época donde el término "bullying" aun no existía en la imaginación popular peruana. Alianza significó para mi no el primer amor, sino mas bien la primera ilusión. Esa posibilidad de imaginarme poderoso y vencedor en cualquier rincón del país. Así como alimentaba mi imaginación infantil vistiéndome de azul y blanco, celebrando en un arco de patio de escuela generalmente vacío, así también de simples eran las motivaciones que albergaba mi corazón: nunca me ha gustado lo fácil, así que menos aún iba a apostar por identificarme con el equipo que "siempre lo ganaba todo". Ese Universitario de finales de la década de los 90 parecía casi imbatible.
La Historia es una narrativa en continua construcción. De ahí que no pasara mucho tiempo para encontrar ciertas experiencias paliativas de goce, lo que el psicoanálisis de Lacan ha denominado "goces parciales". Alianza se consagró campeón en su año de centenario (2001) y dio inició a lo que fue una de las décadas más exitosas en la historia del club, alzándose con el trofeo en 2003, 04 y 06. Este tipo de éxitos, si bien condenados siempre a la inmediatez, serán siempre necesarios en el aficionado e hincha del fútbol. Los campeonatos de su club son cruciales al momento de sostener la ilusión futbolera en un país tan tradicional como el nuestro, pues si no existieran este tipo de goces parciales, quizá la fe en los proyectos de los equipos disminuiría. Aun a pesar de encontrar las famosas frases de cliché como "en las buenas y en las malas", que casi sin excepción solo se cumplen con Alianza.
¿Qué nos hace distintos a los hinchas aliancistas del resto? Algunos nos critican de que preferimos la quimba y las paredes en la cancha, insinuando incluso algún sesgo homofóbico. Otros enarbolan la bandera del sufrimiento, tanto en la propia historia del club (la tragedia del Focker) como en el estilo de juego, que por apostar justamente por la elegancia se pierde de vista el marcador y se termina "ajustando" sobre el final. Yo tengo una lectura distinta. Hasta el día de hoy se me eriza la piel cada vez que cruzo la puerta del Hall de Socios en Occidente, justo al lado de la estatua de la Virgen, e ingreso a la tribuna, que me recibe siempre llena. Veo familias, parejas, solitarios, jubilados, vendedores y también turistas. Los de verdad, los que no tienen pasaporte guinda, pero que saben que un buen recuerdo de Lima será presenciar en vivo un partido del gran Alianza en Matute. Todas las sangres, como diría Arguedas.
Y quiero a Alianza porque, como recuerda el profesor Aldo Panfichi, es una tradición que pasa de generación en generación, de abuelos a padres y de padres a hijos. En mi caso, el legado íntimo tiene en mi familia un buen guardián en mi hermano Marcelo, de 14 años. Marcelo, desde hace 4 años, se ha convertido en mi compañero inseparable en Matute, lugar sagrado al que no puedo ir sin que él este a mi lado, primero de la mano, hoy cada uno junto al otro, en un lazo que trasciende lo genético y se transforma en una amistad. Él, que mide 10cm más que yo, intimida con su presencia y no necesita ya de mis cuidados al recorrer las peligrosas calles de La Victoria. Espero seguir compartiendo con él muchos partidos más y, lo más anhelado, un campeonato más, el primero que él vería directamente en el templo. Como van las cosas, con Alianza Lima celebrando sus 115 años en la punta del torneo e invicto, parece factible.
Aquí algunos vídeos de las celebraciones del club en años anteriores:
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