miércoles, 18 de abril de 2012

El tenis: el deporte más triste del mundo

Dijo el genial narrador peruano Julio Ramón Ribeyro "quien no conoce las tristezas deportivas, no conoce nada de la tristeza". Y la verdad es que tiene razón. Muchas de nuestras penas, tanto personales como de país han venido de la mano con el deporte, específicamente, con el fútbol. Un deporte convertido en "emblema" de nuestro país pero con el que no ganamos nada verdaderamente importante desde hace mucho tiempo. Claro que han habido excepciones (Cienciano en la Copa Sudamericana y la Recopa, la clasificación al mundial sub 17 en el 2007, la Copa Libertadores sub20 de la U y el 3er puesto en la Copa América del 2011), pero parece ser que se debió más a la casualidad que a un trabajo bien organizado.


 En el Perú, la tristeza es sinónimo de fútbol. Lamentablemente esto no parece que acabará pronto. Sin embargo, el deporte rey le da la oportunidad de reivindicarse a los jugadores cada fin de semana o tras cada partido. Uno puede ganar, perder o empatar. Nada más. Al final de los torneos, no campeona el que perdió menos, necesariamente, sino el que sumó más puntos. Lo que se entiende es que en el fútbol uno siempre tiene la posibilidad de perder, pero al siguiente partido podrá ganar. La lógica de la derrota no se articula en el fútbol. Ningun equipo -salvo extrañas excepciones- puede perder todos sus partidos en una misma temporada. Hasta el 'colero' tiene algun victoria en su haber.

Por otro lado, el tenis es diferente. Es más duro, sobre todo cuando se inicia en él de manera profesional. Tanto por los viajes en soledad, por la falta de recursos económicos pero sobre todo por las derrotas que vienen encima. El tenis es un deporte triste, pues pase lo que pase, todas las semanas vas a perder. Siempre vas a quedar eliminado. Salvo que ganes algún torneo una semana o tengas una buena racha, siempre habrá alguien que te termine eliminando. 

Quizá esta lógica no se aplique a las estrellas del momento como Novak Djokovic, Rafael Nadal o Roger Federer, quienes pueden tener largas rachas de invictos y llegar a perder apenas unos cuantos partidos por temporada, como el serbio el 2011. Lo más dificil es para lo jóvenes raqueteros que recien se inician en la profesion. Convivir con la tensión del día a día, gastar muchas veces de "la tuya" para costearte los pasajes y tener la necesidad de ganar para no sentir que "tiraste la plata por gusto" es una tensión permanente. Una pulsión que desde adentro grita por salir. 



El chico desde muy temprano tiene que aprender a convivir con las derrotas, levantarse con ellas y aocstarse con ellas. Debe de interiorizar esta lógica y adaptarse para no desmotivarse ni decaer anímicamente. En los inicios -a menos que seas un crack- siempre habrá más derrotas que victorias. Y cada semana probarás un poco de ese trago amargo. 
 
Muchas veces solos, sin nadie al costado, los jóvenes se ven tentados a caer en el vacío y dejarse derrotar facilmente, no sólo por los rivales en la cancha, sino también por los aspectos psicológicos del juego. El tenis es uno de los deportes donde más está presente el aspecto psicológico y psicoanalítico. Uno baila con su propio pañuelo, y eso es difícil. 

Una derrota puede desmotivar a cualquiera. La clave es saber saber levantarse cuando se está en el suelo y comprender que el tenis, al igual que todos los deportes, es una camino lleno de procesos. Sólo que aquí las caídas pueden ser desde más altura y doler mucho más. Uno, como profesional del deporte, y al haber elegido el tenis como su disciplina, debe intentar superar todos aquellos obstáculos, porque detrás de todos ellos se esconde el deporte más hermoso del mundo. Aquel que con una pequeña pelotita es capaz de levantar las pasiones de las multitudes. 


Fotos: Internet

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